SCROOP
Veo que el dulce afecto, al desvirtuarse,
se convierte en el odio más agrio y mortal.
Retirad la maldición. La paz la alcanzaron
con la cabeza, no con la mano. Los que maldecís
sufrieron la herida de la muerte fiera
y yacen muy hondo, en la hueca tierra.
AUMERLE
¿Han muerto Bushy, Green y el Conde de Wiltshire?
SCROOP
Sí, en Bristol los decapitaron a los tres.
AUMERLE
¿Dónde está mi padre, el duque, con sus tropas?
RICARDO
No importa dónde. Nadie hable de consuelo.
Hablemos de tumbas, gusanos y epitafios,
hagamos papel del polvo y, con ojos de lluvia,
escribamos el dolor en el seno de la tierra.
Elijamos albaceas, hablemos de testamentos.
Aunque no, pues, ¿qué podemos legar
al suelo sino un cadáver destronado?
Nuestras tierras, nuestra vida, todo es de Bolingbroke;
nada podemos llamar nuestro, salvo la muerte
y el pequeño molde de la yerma tierra
que sirve de masa y cubierta a nuestros restos.
Por Dios, sentémonos en tierra a contarnos
historias tristes de la muerte de los reyes;
depuestos unos, otros matados en la guerra
o acosados por las sombras de sus víctimas,
o envenenados por su esposa, o muertos en el sueño,
todos asesinados. Pues en la hueca corona
que ciñe las sienes mortales de un rey
tiene su corte la Muerte, y allí, burlona,
se ríe de su esplendor, se mofa de su fasto,
le concede un respiro, una breve escena
para hacer de rey, dominar, matar con la mirada;
le infunde un vano concepto de sí mismo,
cual si esta carne que amuralla nuestra vida
fuese bronce inexpugnable; y así, de este humor,
llega por fin, con una aguja perfora
el muro del castillo y, ¡adiós rey!
Cubríos, y no os burléis con grave reverencia
de lo que sólo es carne y hueso. ¡Fuera respeto,
tradición, formas y lealtad ceremoniosa,
pues conmigo siempre os engañasteis!
Yo vivo de pan como vosotros, siento privaciones
y dolor, necesito amigos. Así, tan sometido,
¿cómo podéis decirme que soy rey?
OBISPO DE CARLISLE
Señor, el sabio no se sienta a lamentar sus penas,
sino que al punto evita el camino del lamento.
Pues el miedo quita fuerza, temer al enemigo
en vuestra debilidad le da más fuerza
y así vuestra torpeza lucha contra vos.
Temer es ser muerto; peor no ocurre en combate.
Morir luchando es muerte matando muerte;
vivir temiéndola es vivir servilmente.
AUMERLE
Buscad a mi padre, él tiene un ejército,
y aprended a hacer un cuerpo con un miembro.